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¡Descubrí nuestro Bosque Weleda!

En Weleda estamos orgullosos de anunciarles que  hemos salvado la parcela número 155 del Banco de Bosques ¡Ahora podés conocer las coordenadas exactas del Bosque Weleda en www.bancodebosques.org, parcela que buscaremos extender en el futuro próximo!

 
Los bosques actuales son el resultado de un largo y complejo proceso de evolución que comenzó hace millones de años, cuando sobre la primera materia orgánica formada por musgo, fueron creciendo progresivamente los helechos, arbustos y árboles. Este proceso milenario que dio como resultado a comunidades vegetales de lo más complejas se encuentra hoy gravemente amenazado.
 
Año a año, más de 13 millones de hectáreas de bosques desaparecen en todo el mundo y lamentablemente este fenómeno ha dejado de ser patrimonio del Hemisferio Norte para extenderse al resto del planeta. Hoy, a diferencia de los últimos tres siglos pasados, la deforestación está concentrada en el Hemisferio Sur por la tala indiscriminada y el afán por ampliar la frontera agropecuaria. En nuestro país, se destruyen 300.0000 hectáreas de bosques, lo que equivale a 20 canchas de fútbol por hora.
 
Los bosques son un elemento fundamental en el ecosistema del planeta ya que por ejemplo, se calcula que el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la deforestación. En cada árbol se calcula que hay 1500 organismos vivos, sin tener en cuenta la cantidad de especies que dependen de los árboles para albergarse. Los árboles, además, liberan oxígeno, impiden la erosión de los suelos y distribuyen gradualmente la precipitación impidiendo que el suelo sea arrastrado hacia los ríos. Además, las raíces de los árboles, los troncos, los tallos, el follaje y el terreno forestal aumentan la capacidad de la tierra para capturar y almacenar reservas de agua, emitiendo un flujo constante de agua y arroyos en tiempos de fuertes lluvias o sequías. 
 
Los árboles son fundamentales para el equilibrio ecológico y por eso es fundamental preservarlos, no sólo por los animales sino porque nosotros, los seres humanos, también somos parte del ecosistema y dependemos de ellos. Es importante recuperar el respeto y aprecio por la delicada cadena que existe desde tiempos inmemorables entre el ser humano y la naturaleza.