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Nuestros bosques necesitan un héroe

Verónica Delesma, Gisele Giocoli y Vanina Di Gregorio, las tres mejores vendedoras de Skin Food del 2013, tuvieron la suerte de viajar a nuestra queridísima selva misionera; el segundo ecosistema en importancia detrás del Amazonas. Ya perdimos más del 85% de la selva Paranaense que antiguamente se extendía desde Paraguay hasta Brasil, pasando por Misiones. Por cada hora que pasa, se desmonta una porción de bosque nativo equivalente a cuarenta canchas de fútbol para plantar tabaco, yerba, soja y pinos. Los pinos se usan principalmente para hacer pasta fluff, el elemento absorbente de pañales descartables, tampones y toallas femeninas.

Desde Weleda, a partir de la gran iniciativa de Banco de Bosques, estamos  intentando bajar ese terrible porcentaje, donando un metro cuadrado a la Fundación por cada venta que se efectúa de Skin Food. Luego, toda la superficie de las parcelas 275 y 276 rescatadas serán donadas al Parque Provincial Uruguaí, para que pueda ser conservada a perpetuidad. Entonces, no podrá volverse a lotear, cortar o dañar de ninguna manera, transformándose en patrimonio nacional.

El Parque Uruguaí fue creado en 1990 para tratar de mitigar el impacto ambiental de la represa del arroyo del mismo nombre. Antes de eso, eran simplemente terrenos fiscales y se llegaron a vender tres lotes. Uno de ellos pertenece al señor Carlos Makoviac y Doña Carmen, a quienes visitaron nuestras orgullosas vendedoras guiadas por Emiliano Ezcurra, el Director de este inmenso proyecto.

Entraron a machetazos por la selva, sintiendo la humedad en los poros y el pulso de la naturaleza en el aire, guiadas por Emiliano Ezcurra, hasta dar con Don Carlos. Mientras su mujer les preparaba el almuerzo con lechuga y mandioca de su propia huerta orgánica, Carlos les mostraba orgulloso su tesoro más preciado: un árbol al que bautizó “Sombra de Toro”.

Sombra de Toro tiene unos 1.500 años y es gordo, alto y fuerte. Hay que tomarse un tiempito para dar la vuelta a su alrededor. Se llega hasta Sombra de Toro atravesando un caminito al que su dueño llama “la 9 de Julio”, donde hay un palo rosa, especie en extinción, que es tan alto como el Obelisco. Y mientras camina, va mostrando los yuyos que sirven para curar heridas, los que tienen antibióticos, los que espantan las víboras.

Miles de árboles semejantes al atesorado “Sombra de Toro” de Don Carlos se salvan a diario en Banco de Bosques. Con la compra de cada Skin Food o con la donación de tan sólo $20 por mes, cualquier persona, de cualquier país del mundo, puede donar una parcela concreta y georreferenciada a Banco de Bosques y así evitar que sea desmontada por las topadoras para siempre. Todos podemos hacer algo para que nuestros bosques y nuestras selvas puedan ser conservadas a perpetuidad. Estamos a un sólo click de distancia.