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¡A separar se ha dicho!

Mucha gente es reacia a separar su basura porque dice que al final todo va a parar al mismo lugar. Esto no es verdad ya que si bien el Área Metropolitana no asegura una clasificación del 100% de los residuos, sí hay muchos residuos que tienen instancias intermedias de separación como las cooperativas cartoneras o la planta de tratamiento mecánico y biológico ubicada en el CEAMSE. Si en nuestras casas logramos clasificar los residuos y separarlos, estos pueden recibir un tratamiento adecuado para que puedan convertirse en recursos, en lugar de basura que va a parar a rellenos sanitarios que acaban contaminando nuestra tierra, aire y agua.

El proceso es muy fácil, debés arrancar por armar diferentes cestos (pueden ser cajas o envases grandes que ya no usemos) y colocarles una etiqueta con el tipo de residuo a depositar en su interior. Esta clasificación dependerá de los productos que cada uno consuma y seguramente verás cómo irla modificando a medida que emprendas la separación. Existen dos clasificaciones generales de basura: residuos secos (a través de procesos de reciclaje se pueden obtener nuevas materias primas) y residuos húmedos (mediante una descomposición aeróbica natural, los residuos orgánicos se convierten en abono). Dentro de la clasificación de residuos secos, lo recomendable es clasificar los distintos materiales para colaborar con el proceso de reciclado: plástico, vidrio, metales, cartones y papel, pilas recargables, etc.

De este modo, cada vez que utilices un producto, en lugar de tirarlo a un tacho de basura común, podrás separarlo de manera sencilla en su cesto correspondiente. Quizás una de las principales dificultades que se presenta al principio es no saber de qué material está hecho el desecho, para estos casos te recomendamos entrar a Reciclario.

Una vez que se genera una cantidad considerable de materiales, la mejor opción es entrar a Dónde Reciclo y buscar centros de recolección de los tipos de materiales que utilizaste. Podés confeccionar un listado con lugares próximos a tu casa y dejarlo en la heladera para futuras entregas. En cuanto a los residuos compostables (orgánicos), lo ideal es armar una compostera en el balcón o patio, o comprar una ya confeccionada, ¡para convertirlo en humus para tu pequeña huerta o para cuidar tus plantas!

Un párrafo aparte merece el papel, que como principio básico debemos intentar aprovechar al máximo antes de querer desecharlo. La Fundación del Hospital Garrahan ha lanzado un proyecto de reciclado de papel y llaves, que se suma al de las tapitas, para que además de colaborar con el medio ambiente, puedas ayudar a los niños del Hospital.  El único requisito es que el papel no esté sucio ya que de esa forma no se puede reciclar. Entrá aquí y conocé los puntos de recolección y ¡sumate a una doble buena causa!

Con buena voluntad, el proceso de separación de residuos puede ser un hábito fácil de incorporar en nuestras vidas que tendrá un enorme impacto sobre el medioambiente e incluso nuestra sociedad. Es importante reducir la basura que generamos, pero también lo es hacernos cargo de aquella que producimos. Si reciclamos, reutilizamos, reducimos nuestros residuos y las generaciones futuras podrán disfrutar de este mundo como lo estamos haciendo nosotros. ¡A separar se ha dicho!