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Qué comer para prevenir la celulitis

Una alimentación sana tiene un efecto positivo sobre todo el cuerpo. Desde la salud en general, pasando por la capacidad física y psíquica, hasta el aspecto físico. Una buena alimentación también se refleja en la piel. La clave está en el equilibrio ácidos-bases.

Los ácidos y las bases (o alcalinos) son compuestos químicos que cuando están equilibrados aseguran el buen funcionamiento del proceso metabólico. El cuerpo produce ácidos y necesita bases para contrarrestarlos. Si la alimentación no es adecuada y no aporta suficientes alimentos básicos, el balance entre los ácidos y las bases queda desequilibrado. Los síntomas entonces pueden ser dificultades digestivas, nerviosismo y una de las primeras señales es la aparición de la celulitis o “piel de naranja”.

La celulitis empeora cuando, a través de la alimentación, el cuerpo recibe más energía de la que necesita en realidad. Entonces, no puede quemarla y la grasa sobrante se acumula sobre todo en el tejido conjuntivo de caderas, glúteos y muslos. Las células de grasa, aparte de su aspecto antiestético, tienen un efecto mecánico negativo. Efectúan presión sobre los finos capilares del sistema linfático y de la circulación de la sangre, reduciendo el transporte de oxígeno y el flujo de líquidos de la célula; y también de las sustancias que debe eliminar el metabolismo.

La solución empieza entonces por cuidar tu alimentación. La mejor medida para evitar una sobrecarga de ácidos en el cuerpo es consumir más alimentos básicos como carne magra, pescado, verduras, higos, bananas, frutos secos, té verde, infusiones de hierbas y agua. Evitando los ácidos, a saber: embutidos, leche, queso, comidas fritas, ácidos cítricos, nueces, productos a base de harina blanca, dulces, café, té, alcohol y gaseosas. El azúcar blanco, sobre todo, tiene un efecto negativo al generar un reparto elevado de insulina que frena el proceso de quemar la grasa acumulada en el tejido conjuntivo.

El arte de alimentarse bien consiste en comer de forma equilibrada sin obsesionarse. Consumir productos que proporcionen al cuerpo lo que necesita, ni más ni menos. También es importante cuidar la calidad de los alimentos. Conviene comprarlos lo más naturales y orgánicos posibles, sin ningún tipo de aditivo. Sólo cuando están realmente frescos los alimentos contienen todo su valor nutritivo de vitaminas y minerales.

Otra parte importantísima de la buena alimentación es el agua. Tratá de tomar muchísima agua. Unos 2 litros al día como mínimo son necesarios, no sólo para combatir la sed, sino también para eliminar rápidamente los residuos del proceso metabólico y restaurar el equilibrio ácidos-bases. ¡Ahora ya sabés cómo rearmar tu dieta!