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¡Hora del Baño!

La piel del recién nacido es fuertemente permeable y cinco veces más fina que la de un adulto. Por este motivo es más sensible y está más expuesta a todo aquello que apliquemos sobre su cuerpo. Por eso, cada día son más las mamás que eligen un cuidado natural y afín a la piel de los más pequeños, un cuidado que no  utilice  conservantes, añadidos químicos o jabones fuertes en su composición.

Para realizar el primer baño de inmersión el cordón debió haberse caído y el ombligo, que es la cicatriz del cordón, debe estar sano, sin humedad ni restos de sangre. Para empezar con el primer baño en bañadera debemos asegurarnos de que el agua no llegue a más de cinco centímetros de altura para preservar al bebé de un accidente por un resbalón. Lo ideal es contar con una bañera plegable ya que sus paredes impiden que el bebé pueda golpearse. La temperatura del agua a 37 grados es ideal para que el bebé se relaje y se puede tomar con el antebrazo y ajustar hasta sentirse agradable. Es importante evitar tomar la temperatura con el codo porque es la zona más curtida y puede tener durezas que eviten sentir la verdadera temperatura. Se recomienda que la habitación del baño se mantenga limpia, cálida y en un ambiente tranquilo y sin corrientes de aire.

Para empezar, debés colocar al bebé en un toallón de algodón y sujetarlo en la bañera a una altura que te quede cómoda. Lo mejor es empezar por la cabecita mojándola despacio con agua y utilizando un producto de limpieza que sea suave y noble.  El Baño de Crema de Caléndula es perfecto para los primeros baños ya que limpia y cuida la delicada piel del bebé. Su suave fórmula a partir de aceite de sésamo orgánico y el delicado aceite de almendra dulce, nutre y suaviza su tierna piel. Elaborado sin tensioactivos, no hace espuma, para evitar que su piel se reseque. Y eso no es todo, el Baño de Crema de Caléndula puede usarse desde el primer día para higienizar al bebé, evitando la zona del ombligo, ya que no necesariamente necesita aclarado con agua y es completamente inofensivo. Incluso puede reservarse para ocasiones en las que por algún inconveniente no es aconsejable higienizar al bebé en baño de inmersión.

Para limpiarle el cuerpo, debemos retirarle la toallita y apenas sumergirlo sujetándolo con cuidado, llevando el agua en el cuenco de la mano hacia el resto de su cuerpito. Recomendamos higienizarlo con una esponja natural con agua y un poco de Crema de Caléndula empezando de arriba hacia abajo, comenzando por el cuello y continuando por el pecho, la barriguita, los brazos, los genitales y las piernas. Prestando especial atención a las zonas de los pliegues de la piel. Después, le podés dar la vuelta para lavarle la espalda, teniendo mucho cuidado en no mojarle la cara, ya que le resultaría molesto. Este baño debe ser rápido mientras sea pequeñito.

A partir del segundo o tercer mes de vida del bebé, necesitaremos un producto que sirva para lavar tanto el cuerpo como su cabello. El Champú y Gel de Ducha de Caléndula es un producto 2 en 1 que limpia y cuida la piel y el cabello de bebés y niños. Elaborado a partir de aceite de sésamo orgánico y aceite de almendra, deja el cabello suave y sedoso al tiempo que hidrata las pieles más delicadas. . El extracto de caléndula orgánica refuerza la función de la capa protectora de la piel y apoya su desarrollo sano y natural. Sin jabón, con agentes limpiadores a base de azúcar y coco que son 100% biodegradables y sin detergentes, no irrita los ojos, no agrede la piel y protege al medio ambiente.

Una vez terminado el baño secamos prolijamente al bebé, prestando atención a los pliegues de las axilas y los dedos. Luego, se le pone el pañal y la ropita de cambio evitando que tome frío. La higiene del bebé es muy importante, no solamente para la salud sino también para reforzar el vínculo entre los padres y el bebé ¡Tras pasar 9 meses en el útero, a los bebés en general les encanta bañarse y es una actividad que disfutarán muchísimo juntos!