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Proteger especies recuperando el entorno

¿Es justificable la recolección de plantas medicinales silvestres? Lo es cuando se realiza de forma sostenible y controlada. ¿Sería el cultivo una mejor alternativa? Seguro, siempre que fuese posible. Pero también hay un tercer camino: fortalecer el entorno natural de las plantas silvestres a través de cuidados específicos. En Weleda hemos seguido esta vía, por ejemplo, en un proyecto para árnica en Los Vosgos, Francia, a través del cual promovemos la conservación y la propagación de esta valiosa planta medicinal.

A lo largo de muchos años de evolución, las plantas medicinales se han adaptado a sus hábitats naturales. La intervención humana no ha hecho más que alterar y trastornar el equilibrio. El árnica da muestras de una gran sensibilidad cuando, de repente, se explotan intensamente los prados echándoles fertilizantes o si por ejemplo se recolecta de un modo demasiado intensivo.

En la región de Los Vosgos, específicamente, la continuidad de la especie árnica se ha visto amenazada en las últimas décadas debido al aumento del uso agrícola y turístico de esta importante región. Poco a poco, el árnica fue desapareciendo de las altas praderas por la utilización de abonos químicos y por el exceso de animales que pastaban en el lugar.

Ante esta situación, en Weleda hemos decidido desarrollar una estrategia para su uso sostenible. Se trata de un proyecto que cuenta con la colaboración de la universidad de Metz, las comunidades aledañas, los representes del parque natural y los arrendatarios de las tierras. Juntos, nos hicimos cargo de una parcela de 14 hectáreas en la cual el árnica  había casi desaparecido. La propuesta era clara: únicamente se podía recolectar a mano una cantidad determinada de flores sin añadirse ningún tipo de fertilizante y las praderas sólo podían utilizarse para la economía pecuaria extensiva. Para lograr que estas estrategias tuvieran éxito, cada año, miembros de la cooperativa local impartieron cursos de formación a los campesinos que recolectaban árnica durante la época de la floración.

Las medidas de protección establecidas mostraron resultados alentadores: la planta volvió a crecer y se demostró que el trabajo realizado aseguraba la recuperación de la especie. Por eso, desde 2010, hemos extendido la recolección silvestre sostenible de árnica en otras regiones, como en la zona de los Cárpatos, en Rumania. De esta manera, continuamos divulgando nuestras creencias acerca de la utilización sostenible, explotando nuevas áreas y centrándonos en la biodiversidad para, gracias a ello, proteger nuevos espacios. Estamos felices de demostrar, una vez más, que la explotación económica y el cuidado medioambiental ya no son contradictorios, sino aliados permanentes.