Bienvenidos a Weleda Argentina

Noticias

La lactancia materna, una técnica de amor milenaria

Del 1° al 7 de agosto se celebró la Semana Mundial de la Lactancia Materna, instaurada en 1992 por Unicef, y celebrada en más de 120 países. La OMS recomienda la lactancia materna como modo exclusivo de alimentación durante los primeros seis meses de vida del bebé. Luego, se puede empezar a complementar con otros alimentos inocuos. La madre puede amamantar durante el tiempo que desee, mientras el bebé mame, el cuerpo seguirá produciendo leche.

La leche materna es la primera inmunización del bebé ya que contiene más de 370 componentes que previenen enfermedades inmediatas como futuras. Dado que el sistema inmunológico de los recién nacidos sólo alcanza su madurez plena hacia los seis meses de vida, la lactancia actúa como una modalidad de inmunización pasiva semejante a ciertas vacunas, que lo protege ante distintas enfermedades.

La leche materna es además la alimentación balanceada más completa, compuesta de grasa, proteínas, minerales y vitaminas que el bebé necesita para mantenerse sano. Además, es muy beneficiosa para el bebé ya que disminuye el riesgo de diarreas, alergias e infecciones de oídos, así como también el riesgo de contraer obesidad, por mantener un menor tenor graso que la leche de vaca. A esto se suma el hecho de que, como la naturaleza es sabia, la composición de la leche de la madre va variando a lo largo de los meses adaptándose a las necesidades cambiantes que su hijo va teniendo a medida que va creciendo.

Amamantar también protege a las mujeres porque evita la turgencia mamaria (sensación de senos duros o calientes, causada por una combinación de producción excesiva de leche e inflamación del tejido mamario) y ayuda a que el útero vuelva a su tamaño normal, ya que el amamantamiento estimula la liberación de la hormona oxitocina, principal gestora de este resultado. Además, la producción de leche quema calorías, ayudando a la madre a recuperar su peso rápidamente, a la vez que brinda una sensación de relajación, efecto de la hormona prolactina segregada durante la lactancia.

Amamantar no debe producir dolor. La causa más frecuente de las grietas en el pezón es la mala técnica de amamantamiento.  Si el niño introduce en su boca sólo el pezón y no la areola, la presión de las encías sobre el pezón, produce dolor. Si la grieta es leve, se corrige sólo con la técnica adecuada. Las grietas pueden ubicarse en la base o en la punta del pezón y se producen por la continua humedad en la zona y porque la succión del bebé reblandece la piel del pezón facilitando que se formen pequeñas fisuras, a veces imperceptibles, pero dolorosas. En estos casos, lo más conveniente es buscar la posición en que haya menos dolor evitando que los labios se coloquen sobre la grieta y exponer los pechos diariamente al aire y al sol. La Crema Facial de Caléndula de Weleda, con extractos de caléndula, aceite de almendra dulce y cera de abeja forma una fina capa protectora que ayuda a calmar el dolor de la zona. Se debe aplicar directamente sobre el pezón y se puede usar de forma preventiva antes del amamantamiento o como protección durante el amamantamiento. Al ser totalmente natural no hace falta retirarlo al dar de mamar.

Es muy importante tratar cualquier inconveniente que pueda surgir en el proceso de amamantamiento para así evitar interrumpir una de las formas de comunicación afectiva más asombrosas y milenarias que puedan existir entre seres humanos. El amamantamiento es un momento de íntima comunicación a través de caricias, miradas, olores y un profundo amor entre la madre y el bebé. Deben haber pocas cosas que hagan sentir más plena y feliz a una madre que saber que está alimentando, protegiendo y dándole amor a su hijo con su propio cuerpo, ¿ustedes qué opinan?