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Deleitate con el baño

Un baño aclara los pensamientos, relaja el espíritu, fortifica la salud y es un cuidado importante para la piel y un bienestar para los sentidos, siempre que lo convirtamos en un ritual regular. Sumerjite en un vapor odorante con agua caliente y los Baños de Esencia de Weleda, respirá hondo y cerrá los ojos. Vas a sentirte en calma. El tiempo se para. No hay dudas que el baño de inmersión es un antídoto simple y eficaz para los problemas de la vida cotidiana.

Aunque la historia de la balneoterapia venga desde la antigüedad, hace menos de un siglo que los cuartos de baño fueron instalados en las casas. Antes, sólo unos pocos privilegiados tenían una bañadera, invento que se demoró en llegar hasta el siglo IXX en el formato con el que hoy la conocemos.  Las primeras estaban hechas de zinc, cobre, azulejos o mármol. Eran muy distintas a las bañaderas blancas actuales que usamos en nuestros baños, ante todo funcionales. Nos podemos asombrar ante la diversidad y la suntuosidad de las bañaderas de época, generalmente de fabricación inglesa. Bañeras decoradas artísticamente eran instaladas en salones lujosos de madera. Alfombras, pequeñas mesas y un sofá decoraban los “cuartos de baño” de los palacios.

Hay personas que viajan a la montaña para saborear los placeres balnearios en paz, rodeados de una naturaleza exótica. Otros prefieren escapadas más cortas a spas: no sólo para el cuidar la piel, sino también para hacerle un corte a la rutina, renovar las ideas y relajarse. Pero no hace falta irnos muy lejos de casa para poder cuidarnos y mimarnos. Siempre podremos disfrutar de un cálido baño de inmersión en la comodidad de nuestra casa por un valor muy bajo. La “autoterapia” debe estar siempre presente en nuestra agenda, y no sólo cuando disponemos de tiempo y dinero para ir a un spa. Es importante recordar que hacer del baño una ceremonia es algo que está al alcance de todos.

Es muy fácil recrear un spa en casa, sólo necesitamos dedicarnos unos pocos minutos para disfrutar. Los Baños de Esencia de Weleda son una muy buena opción ya que desprenden sus aceites esenciales naturales en el agua y en el aire, de modo que podemos asimilar sus beneficios en el tacto y el olfato, relajando nuestro cuerpo mientras va perdiendo peso a medida que se sumerge en el agua.  En caso de agitación y estrés, el Baño de Lavanda es ideal ya que relaja las tensiones corporales, proporciona una sensación agradable de bienestar e invita a un sueño reparador para levantarse con una sonrisa. El Baño de Romero, por el contrario, se recomienda para vivificar y dinamizar nuestra energía. Se aconseja especialmente para un baño o una ducha en caso de despertares difíciles, después de una noche de poco descanso.

Para completar la ceremonia del baño no debemos descuidar el ambiente. La luz de una vela o algunos objetos originales como palitos de bambú o piedritas pueden ayudar a recrear fácilmente un ambiente asiático o mediterráneo. Cualquier frío domingo de invierno puede ser ideal para regalarnos un momento de spa, sólo tenemos que proponérnoslo.

Algunos tips para mejorar el baño:

  • Temperatura del agua del baño: para un baño de noche relajante con el Baño de Lavanda, no superar 38ºC máximo. Para estimularnos lo mejor es el Baño de Romero a 34ºC o 35ºC.
  • Duración: 15 a 20 minutos para no deshidratar la piel ni afectar la circulación sanguínea.
  • Bebidas: una taza de infusión con plantas o un vaso de limonada refrescante enriquecen el ritual del baño.
  • Aceites para el cuerpo: después de un baño, la piel absorbe mejor. Los Aceites corporales de Weleda dejan la piel suave e hidratan la epidermis. También ayudan a conservar la sensación de calor procurada por el baño de inmersión.