Noticias

El rugido de la selva

Al entusiasta Emiliano Ezcurra se le ocurrió la idea de fundar Banco de Bosques viendo avisos en los diarios en los que se anunciaba la venta de gran cantidad de propiedades con bosques “aptos para la soja” por apenas 500 dólares la hectárera. “¿Y si en vez de comprarlos para el desmonte se los adquiere para la preservación?”. Y así puso en marcha su ambicioso proyecto.
 
El Banco de Bosques funciona de la siguiente manera: pequeños donantes entran al sitio de la ONG en internet (www.bancodebosques.org) y van salvando de a metro cuadrado el terreno. Ya son veinte las hectáreas totales salvadas y restan 22 hectáreas bajo amenaza, la Fundación está a mitad del camino. Una vez que se alcance a rescatar la totalidad de la superficie, será donada al Parque Provincial, para que pueda ser conservada a perpetuidad. Las parcelas de Banco de Bosques no se pueden volver a lotear, cortar o dañar de ninguna manera. Esta ONG utiliza, además, el sistema de georreferenciación de Google Maps, donde cada donante puede conocer las coordenadas exactas de su pedacito de selva protegida.
 
Weleda se ha aliado a Banco de Bosques donando mes a mes en forma institucional una parcela de Bosque. La propuesta fue tan satisfactoria que hemos decidido extender nuestra participación para que todos puedan colaborar con la causa a partir de la novedosa campaña de Skin Food “Repará tu piel y salvá un árbol”. En ella, por cada Skin Food vendido, el consumidor salva un metro cuadrado de la parcela número 276 de Banco de Bosques, de coordenadas sur: S 25° 47' 39.0957'' y oeste: 54° 4' 2.82531''. La apuesta por este año es doblar el número de parcelas protegidas y alcanzar los 2000 metros cuadrados protegidos para siempre de ser arrasados por la tala.
 
La parcela “Skin Food y Vos” se encuentra dentro del territorio llamado Caá Porá que, según la mitología guaraní, representa a una mujer dueña y protectora de los animales del monte, que atacaba a los perros cazadores permitiendo que las presas huyeran. La zona de Caá Porá es muy especial porque tiene sectores de bosque y de selva y forma parte del ecosistema de mayor biodiversidad del país. Preservando esta zona, se le pone un freno a las emisiones de gases de efecto invernadero, se genera empleo limpio y estable a la comunidad, y se protegen las especies: Caá Porá es el hogar de una mítica especie en extinción de la selva misionera: el gran yaguareté.
 
Cuando las tierras de Caá Porá eran fiscales, los cazadores se metían sin penas a buscar yaguaretés por cuyas pieles se pagaban fortunas para fabricar carteras, alfombras o abrigos. En la actualidad quedan entre 30 y 60 ejemplares de yaguaretés en todo Misiones.
 
La parcela 276 que los consumidores de Weleda están salvando es un espacio que queda próximo a una carretera, que es la puerta de entrada de los cazadores a la zona. Al salvar este espacio se les bloquea el paso, lo que colabora con la reducción del índice de mortalidad del yaguareté.
 
Conservar esta especie es mucho más que una declaración de principios. Como es el gran depredador de la selva sudamericana, el gran yaguareté está en el tope de la cadena trófica, y así regula el resto de las especies que hay en todo el ecosistema. Cuando hay desvalances en el ambiente se pone en riesgo la vida de todas las especies restantes.
 
“Tenemos que abandonar la mentalidad pampeana de que el bosque es un estorbo y que en él no hay nada. La clave es darse cuenta de que hay una vida productiva en el bosque . La frontera la tenemos en nuestra mente”, remarca Emiliano.